A veces nos aferramos tanto a una a persona que se nos olvida que podemos conocer a alguien mejor

Hace varios años atrás estuve en una relación en la que estaba cómoda, más no feliz y en mi cabeza habían dos vocecitas, digamos que uno era el angelito malvado y el otro el angelito bueno. Por mi baja autoestima en ese momento le prestaba más atención al angelito malo, yo le creía todo lo que me decía. En cambio, cuando me hablaba el angelito bueno, dudaba de lo que me decía, no lo tomaba en cuenta, cuestionaba lo que me decía y en ocasiones cuando me hacía reflexionar, salía 👿 el angelito malvado.

De manera muy personal les comparto un breve diálogo interior de aquel entonces y que tiene mucho que ver con esta imagen que les comparto.

El Angelito bueno 👼 : ¿Eres realmente feliz? ¿Esa es la persona con quién quieres estar? 

El Angelito malo 👿 : estás cómoda donde estás, quédate tranquila. Además, nadie te va a querer más que él. Otra  persona no le gustará tus defectos, así que es mejor que te quedes donde estás. 

Yo 👩🏾‍: sí, ¡es verdad!

 Ganando el angelito malvado 👿

De esta manera me quedaba con ese último pensamiento, creyendo que no podía encontrar a alguien mejor, así que me aferraba a esa persona a pesar de las cosas negativas que vivía en la relación.

Por falta de mi amor propio no era capaz de ver más allá de mis propias narices y me conformaba con lo que me decía aquella vocecita convertida en mi baja autoestima e inseguridades.

Con esta experiencia personal pueden ver cómo influye de manera negativa una baja autoestima y falta de amor propio, ya que no somos consciente de nuestro propio valor y nos llenamos de falsas creencias acerca de nosotros mismos. 

El amor hacia uno mismo nos permite  salir de donde no somos felices, no aceptamos menos de lo que sabemos que merecemos, es más fácil captar las señales, las 🚩, los alertas y escuchar nuestro corazón, elegimos nuestro bienestar, priorizando nuestra paz mental y emocional. Amarnos a nosotros mismos nos hace libres.

Siempre podemos encontrar alguien mejor, pero el cambio comienza primero por nosotros mismos. Sino, seguiremos atrayendo el mismo tipo de personas. 

No vale la pena aferrarse a alguien que te hace daño solo porque te hace sonreír de vez en cuando”

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