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¿Qué te hace única?

Muchas veces vamos por la vida comparándonos con los demás o siendo inconformes con nosotros mismos. Nos metemos tantas ideas falsas y negativas sobre nosotros, que no logramos aceptarnos tal como somos. En ningún momento nos detenemos a pensar qué es lo que nos hace ser únicos y especiales. Allí es donde está la clave, porque somos personas irrepetibles, con cualidades y habilidades únicas. Ese es nuestro poder y lamentablemente muchas veces no somos consciente de ello.

Te invito a que te preguntes

¿Qué me hace ser única?

¿Por qué perdonar a alguien que no ha pedido perdón?


Me tomó mucho tiempo entender cómo se puede perdonar a alguien que no me ha pedido perdón,  ya que creí que para poder perdonar primero debían pedirme perdón. Siempre me repetía, una y otra vez, esa persona es la que debe rectificar, de lo contrario no lo perdonaré, él fue el que cometió el error, o me preguntaba ¿por qué tengo que perdonar a alguien que no me ha pedido perdón? ¡eso no me parece justo! así mantuve mis pensamientos por muchos años, llenándome de sentimientos negativos.
 Claro, en ese momento no lo veía de esa manera, solo veía el daño que me habían hecho y lo mucho que me dolía, por lo tanto mantenía una actitud de reclamo.

Hasta que llegó el momento justo para entender y  aprender que el perdonar, no se trata de olvidar ni  justificar el comportamiento, se trata de liberarnos y dejar ir cualquier  emoción negativa que habita dentro de nosotros; como la rabia, el rencor, el resentimiento, el odio que nos dañan. También aprendí que cuando perdonas, lo haces por ti y para ti, para sentirte bien contigo mismo y así no cargar con sentimientos dañinos que en ocasiones no nos dejan avanzar. Es encontrar paz en tú corazón. Es cambiar sentimientos negativos por sentimientos positivos. Es un acto de amor que te haces a ti mismo (a).


Soy responsable de mi felicidad

Desde que era muy joven, tenía la creencia que la felicidad venía de lo material y de momentos futuros. Mi mayor anhelo era tener una familia (pareja, casarme, una casa, un
carro e hijos) dado que para mí eso era la vida ideal. Creía que cuando ese momento llegara sería la mujer más feliz del mundo.

Con el tiempo comencé una relación, pero no me permitía ser feliz ya que me faltaba casarme, la casa y los hijos, etc. Luego me casé y tampoco me permití ser feliz, de nuevo me repetía “todavía te faltan los hijos para ser feliz” y así viví durante años. No lograba sentirme satisfecha ni conmigo ni con mi vida. En momentos de alegría me detenía por un momento y me preguntaba ¿estás feliz? y mi respuesta siempre eran ¡no! “todavía faltan cosas para ser feliz” y no disfrutaba el momento. Era como una lista de cosas que debía completar y cuando lograra hacer todas, era que, finalmente, iba a ser feliz, mientras tanto la vida me pasaba en frerte y yo no me permitía disfrutarla.

Luego de varios años, un divorcio, reflexionar sobre lo que realmente quería en mi vida, leer un montón de libros, escuchar audios y ver vídeos de autoayuda y superación personal, aprendí y entendí que la felicidad no es una meta sino una actitud y depende solo de mí, que la vida se vive de adentro hacia afuera, no de afuera hacia adentro, viviendo el momento presente, apreciando las pequeñas cosas de la vida. Comencé a ser consciente de que nada de lo exterior me va a ser feliz si yo no lo permito.

No fue fácil, fue un proceso necesario que debí pasar para desintoxicarme de esa creencia falsa, pero cuando por fin lo logré, comencé a disfrutar cada momento, cada vivencia y cada cosa que hacía, siendo consciente de ese sentimiento de felicidad, buscando cualquier pensamiento que me generara emoción y alegría. Hoy en día puedo decir que soy una persona feliz, aún sin ninguna de las cosas de aquella lista, soy feliz hoy, soy feliz ahora y decido ser feliz siempre. Me libero de esa tonta lista y de las falsas creencias.

Hoy ¡ME PERMITO SER EXTREMADAMENTE FELIZ!